Fragmentos de cáscaras de huevo de avestruz finamente grabados, procedentes de yacimientos como Diepkloof, Klipdrift y Apollo 11 en el sur de África y Namibia, conservan motivos geométricos como cuadrículas, líneas paralelas, ángulos rectos, rombos y complejos entramados. Investigadores que analizaron 112 fragmentos grabados descubrieron que más del 80% presenta una organización espacial coherente y regularidades consistentes, lo que indica intencionalidad en lugar de garabatos aleatorios. Estos hallazgos se han interpretado como uno de los primeros ejemplos conocidos de pensamiento geométrico y sugieren los inicios del pensamiento abstracto.
La arqueóloga Silvia Ferrara describió la organización de las líneas mediante principios recurrentes —paralelismos, cuadrículas, rotaciones y repeticiones sistemáticas— como una gramática visual embrionaria, según Scienze Notizie. «Estos signos revelan una forma de pensar sorprendentemente estructurada y geométrica», afirmó.
Pensamiento sistemático
Valentina Decembrini, estudiante de doctorado y primera autora del estudio, señaló que el Homo sapiens, hace 60.000 años, ya poseía una notable capacidad para organizar el espacio visual según principios abstractos, y que los resultados arrojan luz sobre la evolución de la mente humana.
Las cáscaras de huevo de avestruz grabadas se describieron por primera vez en 2010 y desde entonces se las ha reconocido por sus patrones geométricos bien definidos —en particular cuadrículas y rombos— que las sitúan entre los ejemplos más antiguos de razonamiento geométrico del mundo. La precisión de las líneas es coherente con un procedimiento por etapas: establecer una línea base o eje, reproducir marcas paralelas a intervalos medidos y unir elementos en ángulos rectos precisos. Con el tiempo, la repetición de estos métodos parece haber generado familias de motivos con reglas comunes.