Caminar ha sido considerado durante años como una de las actividades físicas más simples, accesibles y efectivas para mantener la salud. No requiere una membresía de gimnasio, equipo especial o una condición física extraordinaria, y muchos lo eligen como parte de un intento de perder peso o mantener un estilo de vida más saludable. Pero a pesar de la inmensa popularidad de la meta de 10,000 pasos al día, un nuevo estudio indica que el número que realmente podría importar es menor.

El estudio, que fue presentado en una conferencia de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, intentó responder a una de las preguntas más frustrantes en el mundo de la pérdida de peso: ¿Cómo se mantiene el peso después de perderlo? Después de todo, muchos logran perder kilogramos durante el período inicial de una dieta, pero dentro de unos pocos años recuperan la mayor parte del peso e incluso más.

Según los investigadores, alrededor del 80 por ciento de las personas que sufren de sobrepeso u obesidad y tienen éxito en perder peso, lo recuperarán en un plazo de tres a cinco años. Esta es una de las razones por las cuales los expertos en salud en los últimos años han estado buscando soluciones simples y aplicables que ayuden a mantener los resultados a lo largo del tiempo.

8,500 pasos - y comienza a caer el peso

Como parte del nuevo estudio, los investigadores analizaron datos de varios ensayos clínicos que en conjunto incluían aproximadamente 4,000 participantes. Los investigadores compararon a personas que participaron en programas de modificación del estilo de vida que incluían una dieta, recomendaciones para aumentar la actividad física y el seguimiento del número de pasos, con personas que solo hicieron dieta o no recibieron ningún tratamiento.

El resultado fue claro: los participantes que combinaron una caminata diaria y alcanzaron un promedio de alrededor de 8,500 pasos al día tuvieron éxito en perder peso de manera significativamente mayor. En promedio, perdieron alrededor del 4 por ciento de su peso corporal, que son aproximadamente 4 kilogramos.

Pero lo que interesaba a los investigadores en particular no era solo la pérdida de peso, sino la capacidad de mantenerlo con el tiempo. Según ellos, las personas que lograron persistir en este nivel de actividad incluso después del período de la dieta tenían una menor probabilidad de volver a subir de peso.

También es recomendable prestar atención a lo que comes

El número de 10,000 pasos se ha convertido en los últimos años casi en una ley no escrita en el mundo de la salud y el fitness, pero de hecho, su origen no es completamente científico. El objetivo realmente nació en una campaña de marketing en Japón en la década de 1960 para un podómetro, y solo más tarde fue adoptado en el mundo del fitness y la salud como una meta diaria popular.

Hoy en día, cada vez más estudios muestran que incluso un número menor de pasos puede proporcionar beneficios significativos para la salud. De hecho, existen estudios que encontraron que incluso 7,000 pasos al día están asociados con una disminución en el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y mortalidad prematura.

La gran ventaja de caminar es que es una actividad que es relativamente fácil de integrar en la rutina diaria. No es un entrenamiento intensivo que requiere un esfuerzo excepcional, sino una acción natural que se puede realizar casi en cualquier lugar y a cualquier edad. Para muchas personas, esta misma simplicidad es lo que hace que el hábito sea sostenible con el tiempo.

Los investigadores señalan que caminar no solo afecta la quema de calorías. También ayuda a mejorar la sensibilidad del cuerpo a la insulina, contribuye a equilibrar los niveles de azúcar en la sangre, reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. Todo esto también puede afectar de forma indirecta la capacidad de persistir en el proceso de pérdida de peso.

La epidemia de obesidad continúa expandiéndose a nivel mundial a un ritmo alarmante. Según datos del Atlas Mundial de la Obesidad, para el año 2035 se espera que alrededor del 30 por ciento de la población mundial sufra de obesidad. La importancia no es solo estética. El sobrepeso y la obesidad están vinculados a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión, varios tipos de cáncer, así como problemas de salud mental y un deterioro en la calidad de vida.

Además, la obesidad genera una enorme carga económica en los sistemas de salud de todo el mundo. El tratamiento de enfermedades acompañantes, días de hospitalización, medicamentos y días laborales perdidos cuestan a los países miles de millones de dólares cada año.

En los últimos años, los expertos han estado tratando de entender cómo hacer que la lucha contra la obesidad sea más efectiva. Si en el pasado el énfasis estaba principalmente en dietas a corto plazo y pérdida de peso rápida, hoy en día cada vez más investigadores enfatizan la importancia del cambio de hábitos a largo plazo.

Este es precisamente donde entra en juego caminar. A diferencia de los programas extremos que son difíciles de mantener, caminar es una acción que la mayoría de las personas pueden realizar a diario. Incluso alguien que no es un entrenador regular puede comenzar gradualmente, por ejemplo, bajando una estación antes del destino, subiendo escaleras en lugar de usar el ascensor o dando un paseo corto por la noche.

Los investigadores enfatizan que no es necesario realizar todos los pasos consecutivamente. Es posible acumularlos a lo largo de todo el día, y la idea es que incluso pequeños cambios en los hábitos de estilo de vida pueden acumularse para tener un impacto significativo.

Sin embargo, es importante recordar que caminar solo no es una solución mágica. Mantener una dieta equilibrada, un sueño suficiente y el manejo del estrés son parte integral del proceso. Además, el estudio no demuestra que caminar sea la causa directa de la pérdida de peso, sino que señala una conexión entre la actividad diaria consistente y el éxito a largo plazo en el mantenimiento del peso.

Y sin embargo, el mensaje que emerge del estudio es relativamente optimista: No es necesario participar en entrenamientos agotadores o metas imposibles para mejorar la salud y ayudar al cuerpo a mantener un peso saludable. A veces, un pequeño cambio y un simple hábito diario pueden marcar una diferencia mucho mayor de lo que parece para nosotros.